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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Libre del poder del demonio 




Mayo 24 Emilio Martínez 

Emilio tenía quince años cuando su 
mamá falleció. Su padre había aban- 
donado el hogar siendo Emilio sólo un 
bebecito. Ahora sus hermanos y herma- 
nas ya estaban casados; así que el mucha- 
cho quedó huérfano: solo en su casa y 
solo en el mundo. Extrañaba mucho a su 
madre, y muchas veces habría deseado 
hablar con ella, sentir el cariño de sus bra- 
zos y escuchar una vez más la seguridad 
de sus palabras. Pero ya la había perdido. 

Algunas semanas más tarde, la tía de 
Emilio lo vino a visitar. 

— ^Tu madre te envió un mensaje — le 
anunció. 

— ^Y qué dijo? — preguntó Emilio 
ansioso. El sabía que su tía estaba envuel- 
ta en el culto a los espíritus. Nunca le gus- 
taron los cultos espiritistas que algunas 
veces visitó con su mamá. Pero estaba 
deseoso de hablar con ella. 

— Creo que alguien colocó un hechizo 
sobre la familia — afirmó la tía — . Yo 
puedo quitar el ensalmo, pero necesito tu 
ayuda. Trae a tus hermanos y hermanas a 
mi casa para una sesión. 

Emilio no tenía ningún deseo de asis- 
tir a una sesión espiritista, pero le pareció 
que debía obedecer. 

El mal invisible 

En la sesión hubo muebles que se 
levantaron del piso, luces que se prendían 
y apagaban, y gritos aterradores proce- 
dentes de seres invisibles. El joven quería 
salir corriendo, pero no podía. 



México 



A partir de ese día Emilio fue víctima 
de diversas manifestaciones extrañas: la 
aparición de demonios en forma de ani- 
males que le daban órdenes en su casa, 
una voz audible que le hablaba, un peso 
que lo oprimía. Esas voces y visiones lo 
aterraban; lo único que deseaba era que 
desaparecieran. 

Durante el siguiente año, Emilio des- 
cubrió que si bebía suficiente alcohol 
hasta emborracharse, los demonios no lo 
molestaban por la noche. En el día fuma- 
ba marihuana para escapar de ellos. Su 
vida era un disturbio constante, y a 
menudo deseaba morir antes que seguir 
viviendo en su infierno privado. 

Jesús al rescate 

Cierto día, mientras miraba televisión, 
vio un programa de la vida de Jesús. 
Emilio se preguntó si Cristo no sería la 
solución para el problema de su vida 
miserable. Visitó una librería y compró 
varios libros sobre Jesús. Los leyó ávida- 
mente y despertaron en él una profunda 
hambre de conocer a Dios. 

Visitó la iglesia a la que su madre había 
ido una vez. Estuvo en varios servicios 
para escuchar los sermones. Allí se sentía 
un poco mejor que en su casa. Un día al 
salir de la iglesia compró varias estatuas 
de santos, y las llevó a casa con la esperan- 
za de que alejaran a los demonios. Pero el 
plan no funcionó. 

También visitó otras iglesias, con la 
esperanza de hallar alivio de los demo- 



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nios. Sin embargo, las voces y las apari- 
ciones no disminuyeron. Emilio se hun- 
dió en una depresión más intensa. 

A los 17 años de edad, tenía miedo de 
seguir viviendo solo. Le contó a su her- 
mano lo que le estaba sucediendo, y éste 
lo invitó a vivir en su casa. Una mujer le 
sugirió a Emilio que comprara una Biblia 
y memorizara varios salmos que pudiera 
recitar cuando los demonios lo atormen- 
taran. Esto le ayudó, por un tiempo. 

Después vio en sueños a un hombre 
con vestidos resplandecientes, que lo 
exhortó a leer la Biblia para hallar en ella 
la paz que buscaba. Emilio comenzó a 
leerla diariamente. Su fe creció y el joven 
le pidió a Dios que lo librara de los demo- 
nios. Dios respondió su oración valiéndo- 
se de un nuevo amigo, llamado Julián. 

Un nuevo amigo 

Julián fue como un padre para Emilio. 
A veces pasaban horas conversando. 
Julián le explicó la naturaleza del peligro 
en que se enoncontraba. Juntos estudia- 
ron la Biblia, y Emilio aceptó a Jesús 
como su Salvador. No obstante los demo- 
nios todavía lo perseguían. Hasta en el día 
de su bautismo el mal espíritu lo impulsó 
a que huyera. Pero Emilio le pidió a Jesús 
que reprendiera las fuerzas del mal, y 
encontró paz. Con todo, no recibió una 
liberación inmediata del poder del malig- 
no. Oraba a menudo y largamente, y 
Dios lo impresionó para que abandonara 
todo lo que lo mantenía en el terreno del 
enemigo, y entonces abrazara las prome- 
sas de Dios y el poder de Jesús. 

Liberación y un nuevo llamamiento 

Una noche, mientras rogaba a Dios 



con lágrimas que lo librara, el Señor le 
contestó en forma poderosa, y luego le 
encomendó que compartiera su expe- 
riencia con otros. Emilio comenzó con 
su familia: los mismos con quienes había 
estado en la sesión espiritista cuatro años 
antes. Con el tiempo, todos le entregaron 
su vida a Dios; hoy están unidos como 
una sola familia en Cristo. En sus hoga- 
res mantienen estudios bíblicos con gru- 
pos pequeños y todos cuantos se intere- 
sen en asistir. 

Emilio trabaja actualmente en el cora- 
zón de Ciudad de México, estableciendo 
obra nueva en un barrio plagado de dro- 
gadicción y posesión demoníaca. Lleva a 
cabo su ministerio entre los que son víc- 
timas de estos males. Emilio dice: 

— Le doy gracias a Dios porque nunca 
me abandonó, ni siquiera cuando yo no 
lo conocía. El me rescató del poder del 
maligno y me dio un ministerio a favor 
de las personas que luchan contra los 
demonios. 

Sus ofrendas misioneras ayudarán a 
plantar iglesias en el corazón del territo- 
rio enemigo, que sirvan de verdaderos 
faros en las tinieblas de Ciudad de 
México y de todo el mundo. 

Datos de interés* 

f*' La quinta parte de la pobla- 
ción de México — más de 22 
millones de habitantes — vive en 
Ciudad de México y sus alrededo- 
res. Más de 22.000 adventistas 
viven en esa área, o sea uno por 
cada LOOO habitantes. 

(•^ Oren para que Dios los utilice 
para alcanzar a otros, con el cono- 
cimiento de la salvación en Jesús. 



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